El gobierno de Pepe Chedraui incorporó Plaza Dorada 2 a la estrategia Punto Seguro, convirtiéndose en el segundo establecimiento privado en sumarse a la red en el municipio de Puebla. El convenio capacita a personal para brindar resguardo momentáneo a mujeres en riesgo, pero la escala del programa contrasta con la magnitud de la violencia de género en la capital.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — El gobierno municipal anunció la incorporación de Plaza Dorada 2 a la estrategia Punto Seguro, un programa que busca habilitar espacios de resguardo para mujeres en situación de riesgo. Con esta firma, la plaza se convierte en el segundo establecimiento comercial de la iniciativa privada en sumarse a la red en el municipio de Puebla. El acto fue encabezado por el alcalde Pepe Chedraui y la titular de la Secretaría de las Mujeres, Zaira González. El comunicado oficial presenta la medida como un paso firme hacia una ciudad más segura para las mujeres.
El convenio implica que el personal de Plaza Dorada 2 será capacitado para brindar acompañamiento a mujeres que se sientan en riesgo, ofrecerles un espacio de resguardo momentáneo y canalizar la atención correspondiente ante situaciones de acoso sexual u otras formas de violencia. En los accesos del centro comercial se colocarán distintivos de Punto Seguro para que las mujeres identifiquen fácilmente los espacios donde pueden solicitar apoyo. La secretaria Zaira González afirmó que estos espacios forman parte de la vida cotidiana de las mujeres y que el objetivo es que sepan que "no están solas".
Sin embargo, dos establecimientos privados en todo el municipio de Puebla no constituyen una red de apoyo: constituyen una muestra piloto. La capital poblana tiene una población superior a 1.6 millones de habitantes, de las cuales más de la mitad son mujeres. La violencia de género en la ciudad no se mide solo en casos denunciados ante la Fiscalía General del Estado, sino también en los 19 mil 160 casos de violencia familiar registrados entre diciembre de 2024 y agosto de 2026, y en los 7 mil 575 delitos sexuales reportados en el mismo periodo. Frente a esas cifras, dos plazas comerciales con personal capacitado resultan un paliativo de alcance limitado.
El programa Punto Seguro tiene un antecedente: su primera incorporación en el sector privado ocurrió hace meses, y desde entonces la expansión ha sido lenta. No se informa cuántos establecimientos hay en negociación, cuántas mujeres han utilizado el servicio, ni qué tipo de seguimiento se da a los casos canalizados. Tampoco se especifica si el personal capacitado recibe formación especializada en atención a víctimas de violencia o si se limita a un protocolo básico de resguardo. La ausencia de indicadores convierte la estrategia en una declaración de intenciones más que en una política pública evaluable.
La violencia contra las mujeres no se resuelve con distintivos en las puertas de las plazas comerciales. Se resuelve con presupuesto para refugios, con fiscalías especializadas que funcionen, con protocolos de actuación policial, con prevención en las escuelas y con políticas económicas que reduzcan la dependencia de las víctimas respecto a sus agresores. Punto Seguro, en su diseño actual, es un complemento útil pero insuficiente. Presentarlo como un avance significativo en la seguridad de las mujeres, sin ofrecer datos de cobertura ni de impacto, es una forma de inflar un acto protocolario hasta convertirlo en política pública.
La estrategia, además, deposita la responsabilidad de la primera atención en empleados de centros comerciales, no en personal especializado. Eso puede ser útil en una emergencia inmediata, pero también puede generar revictimización si la capacitación no es adecuada. El gobierno de Pepe Chedrui no detalla quién imparte la formación, con qué contenidos ni con qué duración. Sin esa información, la "red de apoyo cercana, visible y accesible" que promete la secretaria Zaira González queda en el terreno de las buenas intenciones, no en el de los hechos verificables.


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