El Edificio Central del IMSS, ubicado en Paseo de la Reforma 476, cumple 76 años como sede ininterrumpida de la Dirección General y del Consejo Técnico. Inaugurado el 13 de septiembre de 1950 y proyectado por el arquitecto Carlos Obregón Santacilia, el inmueble alberga alrededor de 40 mil metros cuadrados y obras de artistas como Jorge González Camarena. Catalogado por el INBAL como patrimonio arquitectónico del siglo XX, es considerado el "cerebro de la seguridad social en México".

CDMX — El Edificio Central del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicado en Paseo de la Reforma 476 de la Ciudad de México, cumple 76 años como un referente de la arquitectura mexicana y escenario desde el cual se han tomado decisiones de gobierno para la seguridad social del país. Así lo afirmó el titular de la División de Inmuebles Centrales, Antonio Ríos Liévano, quien recordó que desde su inauguración, el 13 de septiembre de 1950, el inmueble ha albergado de manera ininterrumpida la Dirección General y la sala de sesiones del H. Consejo Técnico, condición por la que se le ha denominado el "cerebro de la seguridad social en México".

Ríos Liévano detalló que el IMSS inició operaciones con 207 empleados y sus primeros servicios médicos se prestaron en cinco sanatorios arrendados y dispersos en la Ciudad de México. El acelerado crecimiento hizo insostenible ese esquema, por lo que la adquisición de terrenos comenzó en 1945 y la planeación de una sede administrativa propia se emprendió a partir de 1946. La construcción se desarrolló entre 1946 y 1950, durante aproximadamente 42 meses, con un costo referido de 22 millones de pesos. La sede fue proyectada por el arquitecto Carlos Obregón Santacilia, autor de alrededor de 150 edificios, entre ellos el Edificio Guardiola, la Secretaría de Salubridad y Asistencia y el Monumento a la Revolución.

El funcionario precisó que el Edificio Central suma alrededor de 40 mil metros cuadrados distribuidos en doce niveles más sótano de estacionamiento. Sus fachadas acristaladas lo colocaron entre las primeras construcciones de este tipo en la Ciudad de México; incorporó planta y fachada libres, doble cancelería exterior hacia el norte y un cuerpo dividido en tres partes mediante juntas constructivas para permitir un movimiento sísmico diferenciado. Para su época, contó con un programa de servicios inédito para un edificio administrativo mexicano: estacionamiento en sótano —uno de los primeros de la Ciudad—, gasolinería, oficina postal, banco, comedor, guardería, teatro anexo y jardines. Actualmente concentra funciones normativas y de gobierno institucional, y alberga la oficina de la Dirección General, nueve direcciones normativas, la sala de sesiones del H. Consejo Técnico, la Secretaría General, el Acervo Histórico, oficinas de AFORE XXI, COFEPRIS y Fundación IMSS, así como áreas de Telecomunicaciones y un helipuerto.

El valor del inmueble trasciende su función administrativa. El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura lo ha catalogado como patrimonio arquitectónico del siglo XX, y su integración plástica constituye uno de sus elementos distintivos. Entre las obras que conserva se encuentran el mural México y los relieves del pórtico de acceso de Jorge González Camarena; Maternidad, de Federico Cantú; los paneles El Día y La Noche, de Mario Orozco Rivera, y fotomurales de Lola Álvarez Bravo. A lo largo de su historia, el edificio resistió los sismos de 1957, 1985, 2017 y 2021, y entre 1992 y 1999 fue sometido a una remodelación integral que incorporó un sistema metálico de disipadores de energía, recubrimiento de columnas de concreto con acero, dos escaleras de emergencia y renovación de instalaciones. Las intervenciones han mantenido como criterio el respeto a su composición original, sin ampliaciones ni alteraciones volumétricas. A 76 años de su inauguración, el Edificio Central permanece no solo como sede de las oficinas normativas del Seguro Social, sino como un documento de su historia institucional.

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