El multihomicidio del tecladista Jonathan Meléndez, integrante de la agrupación Camilo Séptimo, y su familia en el fraccionamiento Grand Viure, en Atizapán de Zaragoza, ha conmocionado a la opinión pública. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México detuvo en menos de 12 horas a dos hombres, uno de ellos socio comercial de la víctima, quienes habrían ingresado al departamento sin forzar accesos. La línea de investigación apunta a un robo de dinero en efectivo y activos digitales.
EDOMEX — El 1 de septiembre de 2026 quedará grabado en la memoria de quienes habitan el exclusivo fraccionamiento Grand Viure, en Zona Esmeralda, Atizapán de Zaragoza. Entre las 17:30 y las 19:40 horas, la vida de cuatro personas fue arrancada con una violencia que estremece por su saña y por las circunstancias que la rodearon. Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, tecladista de la agrupación Camilo Séptimo, su esposa de 35 años con cuatro meses de embarazo, su hija de tres años y una joven de 21 años que se desempeñaba como empleada doméstica fueron hallados sin vida en el interior del departamento. Solo un niño de seis años sobrevivió al ataque, ileso pero marcado para siempre por la tragedia. La mascota de la familia, también encontrada sin vida y maniatada, añade un detalle que subraya la brutalidad del suceso.
Lo que hace aún más perturbador este crimen es la forma en que los agresores habrían ingresado al inmueble. Según las indagatorias de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), los responsables no forzaron los accesos. Entraron porque eran conocidos, porque gozaban de la confianza de la víctima. La investigación señala a Diego Sebastián Rosen Ferlini, ciudadano con doble nacionalidad mexicana y argentina, como el socio comercial de Jonathan Meléndez. Ambos compartían participaciones en la empresa de alquileres Nomad, un vínculo de negocios que los mantenía en contacto y que, según la principal línea de investigación, fue aprovechado para perpetrar el crimen.
La noche del 1 de septiembre, cuando la Policía Municipal de Atizapán reportó el hallazgo de los cuerpos a las 23:50 horas, las autoridades locales iniciaron un despliegue que, en menos de 12 horas, culminó con la detención de dos hombres. Diego Sebastián Rosen Ferlini y Gerardo “N” fueron capturados en un operativo conjunto de la Fiscalía mexiquense, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) federal y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, destacó la rapidez de las aprehensiones y la coordinación interinstitucional: "Ante un crimen de esta gravedad, las instituciones actuaron de manera inmediata y coordinada".
Los detalles del modus operandi son escalofriantes. El informe oficial señala que tres de las víctimas se encontraban maniatadas y presentaban un disparo en la cabeza, mientras que la cuarta —la empleada doméstica— tenía impactos de bala en la espalda. La presencia de un menor de seis años que sobrevivió al ataque sin huellas de violencia añade una capa de misterio y horror a una escena que las autoridades aún no terminan de descifrar. La FGJEM ha sido cuidadosa en sus declaraciones: aún no ha confirmado públicamente el móvil del crimen ni las funciones específicas que cada detenido habría desempeñado. Sin embargo, fuentes cercanas a la investigación apuntan a un robo de dinero en efectivo y activos digitales como la causa del ataque, un conflicto que, en palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum, habría surgido de disputas entre particulares.
El perfil del imputado principal, Rosen Ferlini, añade elementos que la opinión pública intenta comprender. Registros del medio argentino El Clarín indican que no cuenta con antecedentes penales en Argentina ni profesión declarada en ese país, aunque entre 2001 y 2018 participó en la constitución de al menos cinco empresas familiares y comerciales dedicadas a la publicidad, insumos de oficina y alquiler de equipo audiovisual. ¿Cómo un empresario sin antecedentes llegó a ser señalado como autor de un crimen de esta magnitud? ¿Qué disputa comercial o personal pudo haber llevado a la muerte de un músico, su esposa embarazada, su hija pequeña y una joven empleada? La investigación, aún en curso, tiene la tarea de responder estas preguntas. La justicia, mientras tanto, deberá determinar la responsabilidad penal de los detenidos, mientras las familias de las víctimas y una nación entera esperan respuestas.


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