La marcha de estudiantes de la UAEM por el feminicidio de la española Claudia Tacoronte Aguilera concluyó en el Zócalo de Cuernavaca, donde los manifestantes retiraron y derribaron las vallas metálicas instaladas por el Gobierno del Estado previo a los festejos patrios. Los universitarios argumentaron que las estructuras impedían el acceso a un espacio público y reiteraron su exigencia de justicia, seguridad y protocolos de protección para los estudiantes de intercambio en Morelos.
CUERNAVACA, MORELOS. —La indignación estudiantil desbordó el Zócalo de Cuernavaca. La marcha convocada por alumnos de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) para exigir justicia por el feminicidio de Claudia Tacoronte Aguilera culminó en la Plaza de Armas con un gesto de desafío a las autoridades estatales: los manifestantes retiraron y derribaron las vallas metálicas que el Gobierno del Estado había instalado como parte de los preparativos para los festejos patrios. Los universitarios argumentaron que las estructuras impedían el acceso a un espacio público y, en medio de la protesta, las quitaron mientras continuaban coreando consignas por la joven española asesinada en Cuautla. La movilización, que partió del Campus Chamilpa, concluyó con la comunidad estudiantil reiterando su exigencia de justicia, seguridad y acciones concretas para proteger a las y los estudiantes en Morelos.
Las estructuras habían sido colocadas por el Gobierno estatal en anticipación a las celebraciones patrias de septiembre, pero para los estudiantes representaban una barrera física que simbolizaba también la distancia entre las autoridades y las demandas ciudadanas. La decisión de retirarlas no fue un acto aislado: fue la expresión de un malestar acumulado que trasciende el caso de Claudia. Los manifestantes no solo reclaman la detención del responsable y el esclarecimiento total del feminicidio, sino también un cambio estructural en las políticas de seguridad universitaria que hasta ahora no han protegido a quienes llegan a Morelos a estudiar.
La reconstrucción del ataque, confirmada por las autoridades, sigue siendo el eje de la indignación. Claudia Tacoronte salió la noche del sábado de la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal en Cuautla cuando fue abordada por un hombre que habría intentado asaltarla en las inmediaciones de la Casa de la Cultura. La joven ingresó al inmueble para protegerse, pero el agresor la persiguió y la atacó con un arma blanca. El video de vigilancia mostró al presunto responsable huyendo a pie mientras nadie lo perseguía, evidencia de la tardía respuesta de los cuerpos de seguridad. Los vecinos de Cuautla aseguran haber identificado al agresor como Paco, alias "El Trompas", versión que la Fiscalía de Morelos aún no ha confirmado y que se espera sea aclarada por el fiscal Fernando Blumenkron en las próximas horas.
La marcha de este día deja una imagen clara: la comunidad universitaria de Morelos no está dispuesta a que el feminicidio de Claudia Tacoronte se convierta en una estadística más. La UAEM recibe cada año a decenas de alumnos de intercambio nacionales e internacionales, pero carece de protocolos específicos de acompañamiento, alertamiento y seguridad para quienes desconocen el entorno y las zonas de riesgo del estado. La colonia Emiliano Zapata, donde ocurrió el ataque, no figura en las alertas institucionales que la universidad entrega a los estudiantes extranjeros. La exigencia de los manifestantes es contundente: justicia para Claudia, seguridad para los estudiantes y acciones concretas que eviten que una tragedia como esta vuelva a repetirse. La respuesta de las autoridades, tanto del Gobierno estatal como de la Fiscalía, marcará la diferencia entre un crimen que se esclarece y un agravio que se suma a la larga lista de impunidades que han marcado la historia reciente de Morelos.



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