Tras la orden ejecutiva de Donald Trump para revisar la protección del lobo gris mexicano, el gobierno de México refrendó su compromiso con el programa binacional. México tiene 107 lobos en cautiverio y en 2026 inició la reintroducción en Durango tras 50 años de ausencia. La meta binacional es de 520 ejemplares.

Región Global — La orden ejecutiva que Donald Trump firmó la semana pasada para determinar si el lobo gris mexicano sigue necesitando protección federal en Estados Unidos encendió las alarmas en México. La respuesta del gobierno mexicano no se hizo esperar: la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) emitió un comunicado en el que recordó la existencia de un programa binacional de recuperación y refrendó su compromiso de seguir fortaleciendo las acciones en favor de una especie que estuvo a punto de desaparecer para siempre.

México tiene actualmente 107 lobos bajo cuidado profesional: 65 machos y 42 hembras. El último nacimiento registrado fue en abril de 2025. Estas cifras, aunque alentadoras, están lejos de la meta establecida en el Plan de Recuperación binacional, que contempla una población viable y autosuficiente de al menos 320 individuos en Estados Unidos y 200 en México. La especie fue erradicada de Estados Unidos en la década de 1970 y declarada extinta en vida silvestre en México una década después, lo que dio lugar al Plan de Recuperación firmado en 1982 y revisado por primera vez en 2017.

El programa binacional no es un documento estático. En junio de 2022, México firmó una Carta de Intención con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos y los departamentos de Caza y Pesca de Arizona y Nuevo México para fortalecer la implementación de actividades conjuntas. El objetivo es alcanzar las condiciones de resiliencia, representación y demografía necesarias para que el lobo gris mexicano pueda sobrevivir sin intervención humana permanente. La cooperación incluye monitoreo biológico comunitario, prácticas sustentables y la participación de ejidatarios, ganaderos locales, instituciones académicas y organizaciones civiles.

El logro más significativo de 2026 fue el inicio de la reintroducción del lobo en los bosques de la Sierra Madre Occidental, en Durango, después de más de 50 años de ausencia en la región. "Este acontecimiento representa un paso fundamental para el establecimiento de una nueva población en vida silvestre, iniciando la recuperación del equilibrio ecológico de los ecosistemas forestales en los que esta especie desempeña una función esencial", destacó la Conanp. Entre 2024 y 2026 se registró el nacimiento de dos camadas en vida silvestre, con un total de cuatro cachorros, una señal de que la especie comienza a reproducirse en su hábitat natural.

La orden ejecutiva de Trump introduce una variable de incertidumbre en este esfuerzo binacional. Si Estados Unidos retira la protección federal al lobo gris mexicano, el programa de recuperación podría perder uno de sus pilares fundamentales. La especie no entiende de fronteras, y su supervivencia depende de la continuidad de los corredores biológicos que conectan ambos países. La decisión de Washington podría afectar no solo a la población estadounidense, sino también a los esfuerzos de reintroducción en México, que dependen de la cooperación técnica y financiera del vecino del norte.

Para finales de 2026, México iniciará el proyecto "Del conflicto a la coexistencia, salvaguardando corredores de vida silvestre en México para el desarrollo sostenible", financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente. El objetivo es apoyar la conservación de los grandes carnívoros silvestres del país, incluyendo el oso negro (Ursus americanus), el jaguar (Panthera onca) y el lobo mexicano (Canis lupus baileyi). El proyecto busca transformar el conflicto entre depredadores y actividades humanas en un modelo de coexistencia, un desafío que en México ha sido históricamente resuelto a balazos.

El lobo gris mexicano es una de las especies más emblemáticas del norte de México y uno de los casos más exitosos de cooperación binacional en materia ambiental. Su recuperación ha requerido décadas de esfuerzo, millones de dólares y la voluntad política de dos países que rara vez coinciden en algo. La orden de Trump es una amenaza latente, pero México ya dejó claro que no abandonará el programa. Mientras los cachorros nacidos en vida silvestre crecen en la Sierra Madre Occidental, la pregunta es si la cooperación binacional sobrevivirá a los vaivenes políticos de Washington o si el lobo volverá a ser víctima de decisiones tomadas a miles de kilómetros de su hábitat.

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