Cuando Óscar Flórez tenía que decidir entre emprender por su cuenta o sumarse a algo que ya funcionara, eligió lo segundo con una condición; que la idea le hiciera sentido a nivel visceral, no solo estratégico.
“Es infraestructura financiera de enfoque global para los latinoamericanos, y no un copycat de una idea que funciona en otro país que quieres copiar dentro de Colombia o dentro de Latam para ver si funciona o no funciona”, declaró. “Es literalmente mejorarles la vida financiera a los latinoamericanos.”
Hoy, como cofundador y CPTO (Chief Product and Technology Officer) de la fintech, Flórez lidera producto, tecnología y la expansión internacional de una compañía que ya suma más de medio millón de usuarios y ha movilizado más de 1,300 millones de dólares. Pero lo que se llevó de esta conversación no fue el resumen de un anuncio corporativo, sino el porqué detrás de cada decisión; por qué este momento, por qué este equipo, por qué Dubái, y por qué, dice, esta misión lo mueve de manera personal.
“Si empiezas de cero, pasan muchos años”
Lo primero que Flórez aclara es que su llegada no fue casualidad de timing, sino una apuesta calculada. “Si lo piensas, Littio en este momento tiene medio millón de usuarios, han transaccionado más de 1,300 millones de dólares en la plataforma”, señala. “Si empiezas de cero… muy probablemente en el mejor de los escenarios hubiera querido llegar a algo como Littio, y hubieran pasado muchos años antes de haberlo podido lograr.”
Lo que terminó de inclinar la balanza, no fue solo la tracción sino el tipo de problema que la compañía ataca; dar a los latinoamericanos acceso a “los mejores métodos de construcción de patrimonio que existen en el mundo”, herramientas que hoy alcanza “un porcentaje muy pequeñito, de manera muy exclusiva y hasta limitada”.
El “sistema operativo” que trae de otras compañías
Flórez no detalla en la conversación cada parada de su carrera, pero sí es explícito sobre cómo la usa; como materia prima para lo que en Littio llaman internamente el “sistema operativo” de la compañía, es decir, la forma de estructurar la organización para que esté habilitada para crecer. “He tenido la fortuna de aprender de cada una de esas organizaciones que son top performing”, dice, y describe el ejercicio como “juntar lo que me ha parecido que es el efecto exponencial de cada una en mi manera de trabajar”.
Ese marco se combina, explica, con lo que aportan sus cofundadores, la experiencia de Christian Knudsen en Mercadoni, y la de Iván Torroledo en McKinsey. “Buscamos armar la receta muy líquido para podernos habilitar hacia allá”, dice, aunque reconoce que nada de esto es una fórmula garantizada, “Agradezco demasiado todo lo que pude aprender de las anteriores, para decir, entiendo un poco qué es lo que funciona y qué es lo que quizá no.”
Sumarse a un equipo ya consolidado, sin fricción
Entrar como cofundador a una compañía con socios ya asentados podría suponer choques. Flórez lo describe distinto, como un complemento. “Siento que yo he venido a reforzar muchas cosas que Littio ya tenía muy bien, y otras que quizá hemos cambiado para complementarlo muchísimo mejor”, afirma. Menciona en particular la energía de Christian como algo que conecta directamente con su propia manera de trabajar, algo que, dice, se nota en el resultado, “Creo que ha sido un match hasta ahora espectacular.”
Por qué Dubái y no Singapur
Aquí está, quizá, el dato más concreto de toda la conversación, por qué Littio decidió instalar su próximo hub de expansión en Dubái y no en Singapur, la alternativa obvia para conectar con Asia. La respuesta de Flórez no tiene que ver con regulación ni con costos, sino con densidad de red. “Singapur es increíble, es espectacular, pero a escala… en Dubái el carácter y la arquitectura es bastante diversa. Es muy fácil que te encuentres con otros emprendedores, es muy fácil que conectes con inversionistas”, explica. A eso se suma un ecosistema de pagos innovadores y cripto que, dice, ya está instalado en la ciudad y que facilita el terreno para lo que Littio quiere construir.
La apuesta se sostiene, además, en una decisión operativa que Littio tomó desde antes de esta expansión, ser 100% remota. Eso le permite, dice Flórez, tener ya personas en Europa, Asia y Latinoamérica, y construir la infraestructura de forma que se pueda replicar país por país en lugar de empezar de cero en cada mercado. Los mercados que más le interesan, explica, comparten un mismo patrón, alta población de expatriados, poca relación con un banco tradicional único, y una necesidad real de moverse entre monedas.
Por qué acciones y ETFs ahora, y no más cripto
Mientras la conversación pública alrededor de las fintechs latinoamericanas suele girar hacia cripto, Flórez traza una línea distinta para el corto plazo de Littio. La compañía sumó recientemente acciones y ETFs a un portafolio que ya incluía oro y bitcoin, pero su prioridad no es sumar más verticales sino consolidar las que ya tiene. “Nuestro foco viene mucho en robustecer nuestro portafolio, hacerlo lo más atractivo para los latinoamericanos”, dice, y pone el acento en la educación financiera como el verdadero desafío, que los usuarios entiendan “cómo caminar o explorar ese camino de diversificar el patrimonio” antes de sumar más opciones.
Una misión que no sale en un comunicado
La parte de la conversación que menos se parece a un anuncio corporativo llega al final, cuando Flórez conecta la misión de Littio con su propia historia. Menciona el caso de su cofundador Christian Knudsen, quien tuvo dificultades para acceder a una tarjeta de crédito en Estados Unidos, como un ejemplo de un problema que, dice, comparten muchos latinoamericanos.
“Creo que la pasión viene del dolor de haber navegado eso de cierta manera, y de entender que ahora podemos hacer algo diferente para todos.”
Flórez habla también de su propia formación, “Cuando fui pequeño, en mi formación académica, nunca logré sentir una guía que me llevara a entender cómo diversificar mi portafolio, cómo hacer crecer mi patrimonio.” Esa ausencia, dice, es parte de lo que hoy alimenta su involucramiento en el proyecto. Y lo resume en “Estoy 100% obsesionado con la misión que tenemos en Littio… si logramos darle más herramientas a los latinoamericanos para que puedan crecer su patrimonio y somos exitosos en hacerlo, vamos a cambiar la magnitud de los sueños a los que podemos aspirar.”


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