El coordinador de Morena, Ricardo Monreal, advierte que México necesita fortalecer ingresos y que el gasto social crece más que la recaudación. Sin embargo, omite que la informalidad alcanza 56.2%, el empleo formal cae 1.5% anual y la precariedad laboral sube a 38.9%.
CDMX — Las declaraciones de Ricardo Monreal sobre el Paquete Económico 2027 son un ejercicio de prudencia política que contrasta con los excesos triunfalistas de otros funcionarios. El presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados se negó a adelantar juicios sobre un documento que aún no ha sido entregado formalmente, reconoció la tensión entre el gasto social y los ingresos estancados, y se pronunció en contra de nuevos impuestos, aunque a título personal. Su diagnóstico fiscal es correcto: México necesita fortalecer sus ingresos porque el gasto en desarrollo social ha crecido 9.7% real anual, mientras la recaudación tributaria apenas avanzó 0.4% real en el primer semestre de 2026, y el déficit presupuestario se disparó 19.5% real, según la Secretaría de Hacienda. Sin embargo, sus declaraciones omiten los problemas estructurales que el expediente documenta: la precariedad laboral, la caída del empleo formal y la desaceleración de la economía.
La principal omisión de Monreal es la calidad del empleo. Mientras el discurso oficial celebra la "primavera laboral", los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de julio de 2026 muestran que la informalidad alcanzó el 56.2% de la población ocupada, y las condiciones críticas de ocupación subieron a 38.9%, su nivel más alto desde 2021. El empleo formal en los sectores productivos —construcción, manufacturas, comercio y servicios privados no financieros— cayó 1.5% anual en junio, según el Índice Global de Personal Ocupado (IGPOSE), y el personal no dependiente (subcontratado) se desplomó 5.2%. Monreal no mencionó que el PIB crece 2.1% anual, pero la ocupación total cayó en 45 mil personas en julio. Tampoco mencionó que la población no económicamente activa (PNEA) creció en 1.7 millones de personas, lo que refleja que los hogares están desistiendo de buscar empleo. Una "primavera laboral" no aparece en las estadísticas oficiales.
La afirmación de Monreal sobre la necesidad de fortalecer los ingresos fiscales es correcta. El déficit presupuestario del sector público creció 19.5% real en el primer semestre, alcanzando 578,901 millones de pesos, y el balance primario cayó 51.3%. La recaudación del Impuesto sobre la Renta (ISR), que representa el 53% de los ingresos tributarios, se redujo 6.2% real anual, mientras que los ingresos tributarios totales crecieron apenas 0.4% real. El gasto en desarrollo social aumentó 9.7% real, con incrementos de 18.3% en salud y 13.5% en educación, lo que ha ampliado el déficit. La deuda nominal creció de 18.1 a 20.3 billones de pesos en el semestre, aunque se mantiene estable como porcentaje del PIB (51%). Monreal tiene razón en que el gasto social y los ingresos están desalineados, pero no menciona que la caída del ISR refleja la menor rentabilidad empresarial y la contracción de la inversión privada (-1.9% acumulado), no solo la evasión fiscal.
Monreal fue cauteloso sobre el posible aumento del IEPS a la cerveza y productos con alto contenido de sodio. Afirmó que "no hay hasta este momento ninguna iniciativa del Ejecutivo en ese sentido", y que "en lo personal no me gustaría que hubiese nuevos impuestos". Esta posición es prudente, dado que el Paquete Económico 2027 no se ha presentado formalmente. Sin embargo, omite que la Comisión de Hacienda, presidida por un diputado de Morena, ha discutido esta medida y que podría ser parte del documento que entregará el secretario de Hacienda el 8 de septiembre. Monreal se distancia de una decisión impopular ("en lo personal"), pero no descarta que la presidenta la presente, lo que refleja la tensión interna en Morena entre la necesidad de recaudación y el costo político de nuevos impuestos.
El diagnóstico fiscal de Monreal es el más realista entre los funcionarios entrevistados. Reconoce que "México necesita fortalecer sus ingresos", que "el destinar más recursos a la política social con el mismo ingreso no es posible", y que "tenemos la presión de más gasto, más inversión y el mismo ingreso". Estas afirmaciones son coherentes con los datos de la economía mexicana. Sin embargo, su declaración es incompleta porque no menciona la magnitud del déficit (+19.5% real), la caída del ISR (-6.2% real) ni la precariedad laboral (56.2% de informalidad, 38.9% de condiciones críticas). Monreal es más prudente que otros funcionarios, pero su análisis sigue siendo una fotografía recortada que muestra el problema fiscal sin mostrar el contexto de fragilidad laboral que lo agrava. Un diagnóstico completo habría señalado que el déficit no solo es un problema de ingresos, sino también de empleo precario, caída de la inversión y desaceleración del consumo, factores que limitan la capacidad recaudatoria y el bienestar de los hogares.


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