Pasajeros de dos autobuses de la línea ADO vivieron momentos de pánico en menos de 24 horas en la autopista Oaxaca-Puebla. Un operador esquivó una camioneta con sujetos armados y logró llegar al arco de seguridad de Palmar de Bravo. Horas después, otro autobús fue atacado con objetos en la carretera para obligarlo a frenar. Todos los pasajeros resultaron ilesos, aunque algunos sufrieron crisis nerviosas.
TEHUACÁN, PUEBLA. — El miedo se apoderó de los pasajeros de dos autobuses de la línea ADO que circulaban por la autopista Oaxaca-Puebla. En un lapso de menos de 24 horas, se registraron dos presuntos intentos de asalto que mantuvieron en vilo a los viajeros y que han encendido las alarmas sobre la seguridad en esta transitada ruta comercial y turística.
El primer incidente ocurrió cuando una camioneta con varios sujetos a bordo intentó obligar a la unidad a detenerse. El operador del autobús, al percatarse de la maniobra, decidió acelerar para evitar el acercamiento de los presuntos delincuentes y logró llegar hasta el arco de seguridad de Palmar de Bravo, donde los pasajeros pudieron resguardarse y solicitar ayuda. Horas más tarde, en otro punto de la misma vía, un segundo autobús fue atacado con objetos colocados deliberadamente sobre el asfalto, aparentemente para obligarlo a frenar y facilitar un asalto.
Afortunadamente, en ambos casos los pasajeros resultaron ilesos físicamente, aunque el pánico y la tensión dejaron secuelas en varios de ellos, quienes sufrieron crisis nerviosas y ataques de ansiedad. Los testimonios de los afectados coinciden en describir escenas de caos dentro de las unidades, con familias enteras abrazadas y rezando mientras los conductores intentaban evadir el peligro. La empresa ADO no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre los hechos, aunque se espera que refuerce las medidas de seguridad en sus rutas.
Estos intentos de asalto ocurren en un contexto de creciente inseguridad en las carreteras del centro del país, donde las autopistas que conectan Puebla con Oaxaca han sido foco de atención por la presencia de grupos delictivos que operan en zonas de difícil acceso. Las autoridades estatales y federales han sido señaladas por la ciudadanía para que implementen operativos permanentes que garanticen la integridad de los viajeros, mientras los pasajeros de estos dos autobuses aún procesan el terror vivido en una ruta que debía ser solo de tránsito y se convirtió en una pesadilla.


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