La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó irresponsabilidad en el otorgamiento de créditos del Infonavit y atribuyó la morosidad a viviendas mal ubicadas de administraciones pasadas. Los datos del propio Instituto muestran que la cartera vencida subió de 586 a 597 mil millones entre junio y agosto, y los morosos pasaron de 907 mil a 970 mil pese a condonaciones.
CDMX — La defensa presidencial llegó con cifras incómodas sobre la mesa. Claudia Sheinbaum sostuvo en la mañanera que “no hay ninguna irresponsabilidad en la manera en que se están dando los créditos” del Infonavit, y atribuyó el problema de la morosidad a las viviendas de 40 metros cuadrados, alejadas de las zonas urbanas y sin servicios, que se construyeron en administraciones anteriores. Puso como ejemplo el caso de un joven de Tlalpan al que se le otorgó una vivienda en Querétaro, lejos de su residencia y su trabajo. Es un argumento razonable sobre el origen histórico del problema. Pero no responde a la pregunta que los números del propio Instituto plantean hoy: ¿por qué la cartera vencida sigue creciendo en 2026, después de dos años de una nueva política de crédito que eliminó casi 30 requisitos y el uso del Buró de Crédito?
Los datos que el director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, ha hecho públicos son elocuentes. La cartera vencida alcanzó 597 mil millones de pesos en agosto, equivalente al 27 por ciento de una cartera total de 2 billones 240 mil millones. La cifra representa un aumento de unos 11 mil millones respecto a junio, cuando el saldo vencido era de 586 mil millones. En paralelo, el número de créditos morosos pasó de 907 mil 850 en marzo a 970 mil 155 en junio, un aumento de más de 62 mil acreditados, pese a las condonaciones, quitas y reducciones de tasas que el Instituto ha aplicado. Es decir: la cartera vencida no solo no baja, sube. Y los morosos no solo no disminuyen, aumentan.
La explicación oficial tiene dos capas. La primera es histórica: las viviendas mal ubicadas y los créditos mal diseñados del pasado siguen generando impago. La segunda es operativa: el Infonavit simplificó el acceso al crédito al eliminar prácticamente 30 requisitos, dejando solo tres condiciones —ser derechohabiente, tener seis meses de cotización y no poseer vivienda propia—, y eliminó el uso del Buró de Crédito para reducir el monto del financiamiento cuando el trabajador registraba retrasos en otras obligaciones. La presidenta defendió esa simplificación argumentando que los pagos se descuentan directamente de la nómina y que existen mecanismos para quienes pierden temporalmente el empleo. Pero si la cartera vencida sigue subiendo, la pregunta es si la simplificación está incorporando a un universo de acreditados con mayor riesgo de impago, o si el problema heredado es tan grande que opaca cualquier mejora.
El crédito promedio para derechohabientes que perciben entre uno y 2.9 salarios mínimos ronda los 650 mil pesos, mientras las viviendas del programa se entregan por alrededor de 627 mil pesos. La ecuación es ajustada: un crédito de 650 mil pesos para una vivienda de 627 mil deja poco margen para imprevistos. Si a eso se suma la eliminación del Buró de Crédito y la reducción de requisitos, el Infonavit está otorgando financiamientos a un sector que antes quedaba fuera del sistema, y lo está haciendo sin la evaluación de riesgo que el propio Instituto aplicaba. No es necesariamente irresponsable, pero tampoco es inocuo. La presidenta tiene razón en que el origen del problema está en el pasado; lo que falta explicar es por qué el presente sigue produciendo los mismos resultados.
La defensa de Sheinbaum y la de Romero Oropeza coinciden en un punto: ambos atribuyen la morosidad a factores externos —viviendas mal ubicadas, créditos heredados— y no a la política actual. Pero las cifras que ellos mismos publican muestran que la cartera vencida aumentó 11 mil millones en dos meses y que los morosos crecieron 62 mil en tres. Ninguna de esas cifras corresponde a administraciones anteriores; corresponden a 2026, al gobierno de la Cuarta Transformación, con la nueva política de crédito ya en marcha. Si el argumento es que el problema es histórico, la pregunta es cuándo dejará de serlo. Si la respuesta es que la simplificación es la solución, los números todavía no lo confirman. Y mientras tanto, la cartera vencida sigue subiendo, los morosos siguen aumentando y el Infonavit sigue otorgando créditos sin evaluar el riesgo con las herramientas que antes usaba.


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