La presidenta Claudia Sheinbaum respondió a la polémica generada por Alejandro Armenta después de que el gobernador de Puebla justificara la elección de hombres para encabezar concejos municipales en zonas con presencia delictiva bajo el argumento de que sería delicado exponer a una mujer a esos territorios.

CDMX — Durante su conferencia mañanera de este viernes 18 de septiembre, Sheinbaum calificó la declaración inicial del gobernador como “no muy afortunada” y destacó que el propio Armenta modificó posteriormente su posición.

“Él mismo corrigió lo que había declarado”, señaló la presidenta. Agregó que el gobernador “se dio cuenta de que no había sido muy afortunada su declaración” y que posteriormente hizo “una mejor declaración”.

La respuesta presidencial ocurrió un día después de que Armenta fuera cuestionado sobre la ausencia de mujeres en la presidencia de los concejos municipales instalados en Puebla, particularmente en municipios considerados por el propio gobernador como zonas complicadas por la presencia de grupos delictivos.

Armenta había argumentado que era “muy delicado” proponer a una mujer en un lugar donde la delincuencia se había apoderado del territorio y que, desde su perspectiva, era preferible que el Congreso hubiera elegido hombres con experiencia como autoridades municipales.

La explicación convirtió la seguridad de los municipios en el argumento central para justificar una composición exclusivamente masculina en determinados concejos. La controversia no surgió, por tanto, de la existencia de municipios con problemas de seguridad —un problema que el propio gobernador planteó—, sino de que el sexo de quien gobierna apareciera como una variable dentro de esa explicación.

Horas después de sus declaraciones, Armenta cambió el énfasis de su postura. Afirmó que las mujeres son protagonistas de la vida pública de Puebla y México y sostuvo que tienen plena capacidad para desempeñar cualquier responsabilidad pública o privada. También subrayó que pueden gobernar municipios y el estado, además de ocupar cargos legislativos, judiciales y de procuración de justicia.

En paralelo, el gobernador precisó que la integración de los concejos municipales correspondió al Congreso de Puebla y que respetaba su autonomía y sus decisiones.

Sheinbaum introduce otra variable: quién decide

La presidenta no se limitó a valorar la rectificación de Armenta. También introdujo una precisión sobre la selección de candidaturas dentro de Morena.

“En el caso de Morena quien va a ser candidato o candidata de un espacio se decide por encuesta, no lo decide un gobernador o gobernadora”, afirmó.

Y añadió: “Entonces, si gana una mujer, quiere decir que la gente quiere que una mujer vaya ahí y se busca siempre que haya paridad”.

Con ello, Sheinbaum separó dos asuntos que quedaron mezclados en la controversia: la integración de los concejos municipales, que corresponde al Congreso local, y la definición de candidaturas de Morena, para la cual la presidenta señaló el mecanismo de encuesta.

La precisión también coloca la discusión en un terreno distinto al argumento utilizado inicialmente por Armenta: no se trata solamente de quién tiene experiencia para enfrentar territorios con presencia criminal, sino de qué mecanismos determinan quién puede ocupar una responsabilidad pública y bajo qué criterios.

La pregunta que abrió Armenta

La declaración del gobernador ya había provocado una serie de cuestionamientos en torno a la relación entre inseguridad, ejercicio del poder y género.

Región Global planteó primero la pregunta: ¿Armenta preferiría que México fuera gobernado por un hombre? No porque el gobernador hubiera dicho que Claudia Sheinbaum fuera incapaz de gobernar México ni porque hubiera expresado literalmente una preferencia por un presidente hombre, sino porque su razonamiento sobre los municipios peligrosos abría esa interrogante si se trasladaba su lógica a otros niveles de gobierno.

Después, el análisis se concentró en la ecuación planteada por el gobernador: un problema de seguridad pública y presencia criminal terminó acompañado de una consideración sobre el sexo de quien debía asumir el gobierno del territorio.

El tercer ángulo abordado por Región Global fue precisamente esa transformación: un problema de capacidad institucional para gobernar territorios afectados por la delincuencia terminó convirtiéndose también en un argumento relacionado con el género de quien ejerce el poder.

Finalmente, un editorial puso el foco en otra parte de la escena: la respuesta de Armenta al reportero que lo cuestionó. “Te voy a dar una razón, ojalá la entiendas”, le dijo el gobernador antes de desarrollar su explicación.

Con la respuesta de Sheinbaum, el expediente incorpora ahora una nueva pieza: la presidenta de México no respaldó la formulación original del gobernador. La calificó como “no muy afortunada”, aunque al mismo tiempo destacó que Armenta corrigió públicamente su posición.

De la explicación a la rectificación

El episodio queda así dividido en dos declaraciones del gobernador.

La primera vinculó la peligrosidad de determinados municipios con la conveniencia de que fueran gobernados por hombres con experiencia previa. La segunda afirmó que las mujeres tienen plena capacidad para desempeñar cualquier responsabilidad y que su respaldo hacia ellas está demostrado en la integración de su gabinete y en su posición sobre la participación femenina en la vida pública.

Sheinbaum optó por destacar la segunda.

“Ya declaró otra cosa”, resumió la presidenta.

Pero la primera declaración permanece como origen de la controversia y como el punto sobre el cual se produjo la rectificación.

La discusión, por ahora, deja una pregunta abierta en Puebla: cuando un territorio es considerado demasiado peligroso para una mujer, ¿el problema está en la mujer que gobierna, en las condiciones de seguridad del territorio o en la capacidad del Estado para garantizar que cualquier autoridad pueda ejercer el cargo?

La respuesta de Sheinbaum no resolvió esa pregunta. Sí estableció, en cambio, que la explicación inicial de Armenta no fue una formulación que la presidenta considerara afortunada y que, en el caso de las candidaturas de Morena, el criterio formal señalado por ella no es la decisión personal de un gobernador, sino el resultado de las encuestas y la búsqueda de paridad.

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