La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que Estados Unidos se ha negado a entregar las pruebas que México solicitó contra Rubén Rocha Moya para atender la petición de detención con fines de extradición. Sheinbaum también reprochó las versiones sobre una fractura con AMLO y calificó como "política ficción" la influencia del expresidente en el regreso de Rocha. La negativa de Washington mantiene en un punto muerto la extradición del exgobernador de Sinaloa.
CDMX — La presidenta Claudia Sheinbaum reveló este miércoles que Estados Unidos ha rechazado hasta ahora la solicitud de México para que entregue las pruebas contra Rubén Rocha Moya que permitan avanzar en el proceso de detención urgente con fines de extradición. "Hasta ahora, la respuesta de Estados Unidos ha sido que no, no tendrían por qué, para lo que ellos pidieron, que es detención urgente con fines de extradición, que no tendrían por qué mostrar alguna prueba adicional", declaró en su conferencia mañanera. El estancamiento mantiene al exgobernador acusado por la DEA en libertad, sin que el gobierno mexicano haya tomado acción concreta en su contra.
— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —
La mandataria argumentó que México requiere conocer las evidencias contra Rocha bajo un principio de reciprocidad, pues las autoridades estadounidenses también exigen pruebas cuando el gobierno mexicano solicita detenciones con fines de extradición. "Tú siempre me solicitas pruebas para estos casos, pues igual, en reciprocidad, se piden pruebas", afirmó. Sin embargo, la respuesta de Washington sugiere que no confía en el sistema judicial mexicano o que prefiere mantener el control de su caso, mientras Rocha Moya sigue sin ser procesado en México.
Sheinbaum también se refirió a la crisis de Sinaloa y a las versiones sobre una confrontación con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien acusó de orquestar el regreso de Rocha Moya a la gubernatura el 21 de agosto. "Ahora que pasó lo de Sinaloa, lo de Rocha y demás, ahora ya se inventaron de que hay una pugna interna", reprochó, y calificó esa interpretación como "política ficción". El expediente NARCUS documenta como hipótesis que el regreso de Rocha fue una jugada de AMLO para desviar la atención de su hijo Andrés López Beltrán, quien también enfrenta investigaciones en Estados Unidos, y que la presidenta se enteró del regreso de Rocha por un tuit.
La negativa de Estados Unidos a entregar pruebas contra Rocha Moya es un nuevo capítulo en la tensión bilateral por el caso. Mientras Sheinbaum insiste en que no hay fractura en la 4T, los hechos muestran que el gobierno mexicano no ha logrado actuar contra un exgobernador acusado por la DEA, y que Washington no está dispuesto a compartir su evidencia. El resultado es que Rocha Moya sigue libre, protegido por la inacción y la simulación que no lo investiga ni en México.


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