La zona de Amalucan se suma a las juntas auxiliares y colonias de Puebla capital donde los baches, grietas y hundimientos han convertido las calles en un riesgo permanente. El gobierno de Pepe Chedraui presume cifras récord de bacheo —183,802 baches tapados hasta julio de 2026 y una inversión de 128.6 millones de pesos—, pero los reportes ciudadanos siguen concentrándose en las zonas sur, centro, norponiente y en juntas auxiliares como San Francisco Totimehuacan, La Resurrección, San Pablo Xochimehuacan, San Jerónimo Caleras e Ignacio Romero Vargas. Con las lluvias de septiembre y octubre, el agua oculta los daños y provoca accidentes. La línea de crédito de 440 millones para pavimentar 1,244 calles es una promesa a futuro; el colapso vial es una realidad presente.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — La zona de Amalucan se une a la lista de territorios donde los baches han dejado de ser una molestia para convertirse en un problema de seguridad vial. La capital poblana enfrenta un deterioro generalizado de sus calles: más del 50% de los reportes de baches se concentran en cinco juntas auxiliares y en las zonas sur, centro y norponiente de la ciudad. Amalucan, con sus vialidades principales y secundarias, se suma a ese mapa de deterioro que el gobierno municipal reconoce pero no logra contener.
Las cifras oficiales son impresionantes en el papel. El gobierno de Pepe Chedraui proyectó para 2026 una inversión inicial de 200 millones de pesos para atender 300 mil baches. Hasta julio, reportó haber tapado 183,802 baches con una inversión de 128.6 millones de pesos, desplegando 25 cuadrillas permanentes. El subsecretario de Infraestructura, Édgar Dávila Ramos, ha declarado que desde el inicio de la administración se han atendido más de 300 mil baches. El gobernador Alejandro Armenta se sumó con un programa estatal llamado "Bachetón", que destinó 50 millones de pesos adicionales y 72 trabajadores, además de trenes de pavimentación. Los números sugieren una guerra sin cuartel contra el deterioro vial. La realidad sugiere que la guerra se está perdiendo.
Las causas de la concentración de baches en ciertas zonas son conocidas: la antigüedad de los pavimentos, como el concreto hidráulico de hace décadas en Romero Vargas, y las características geográficas, ya que las pendientes pronunciadas favorecen el desgaste y la formación de baches durante la temporada de lluvias. En Amalucan, como en el resto de las zonas afectadas, el problema no es solo la falta de bacheo, sino la falta de una estrategia integral de mantenimiento y rehabilitación de vialidades. Tapar un bache es una solución temporal; reparar la causa que lo genera es una solución estructural que no se está ejecutando.
La llegada de las lluvias intensas entre septiembre y octubre de 2026 agravó la situación hasta niveles críticos. El agua oculta baches, grietas y hundimientos, provocando accidentes y daños a vehículos. En la colonia Coatepec, un socavón ha dañado al menos seis vehículos; los vecinos colocaron un poste como señal de advertencia ante la falta de respuesta de las autoridades. En Amalucan, los vecinos reportan que las calles se convierten en ríos durante las lluvias, y que los baches, ocultos bajo el agua, se convierten en trampas para automovilistas y peatones. Región Global ha documentado que las inundaciones del 28 de junio dejaron un muerto en la Recta a Cholula y colapsaron el Vaso Regulador Puente Negro. El colapso vial es la otra cara de la misma crisis: una ciudad que no drena y que no repara.
El gobierno municipal ha anunciado una línea de crédito por 440 millones de pesos para un plan de pavimentación de 1,244 calles, cuyas obras iniciaron en agosto de 2026 y se prevé concluyan en julio de 2027. La promesa es ambiciosa. Pero Región Global ya ha documentado cómo estas obras, cuando se ejecutan sin planeación, terminan generando más problemas que soluciones. En Romero Vargas, la rehabilitación de la calle Hombres Ilustres dejó intransitables no solo la vialidad intervenida, sino todas las que convergen. Los vecinos se preguntan si un solo tramo reparado evitará el resto de los encharcamientos y cuándo podrán transitar finalmente. La pregunta es la misma que se hacen en Amalucan y en el resto de las zonas afectadas: ¿el plan de pavimentación llegará antes de que el próximo bache se convierta en un socavón?
El problema de los baches en Puebla no es solo un problema de mantenimiento vial. Es el síntoma de una infraestructura envejecida, de años de abandono y de una gestión que reacciona a los reportes ciudadanos en lugar de prevenir el deterioro. Mientras el gobierno presume cifras de bacheo, los ciudadanos de Amalucan, Romero Vargas, San Jerónimo Caleras y decenas de colonias más siguen esperando que las calles dejen de ser un riesgo. La línea de crédito de 440 millones es una promesa a futuro; el colapso vial es una realidad presente. Y en Puebla, como en el resto del estado, las promesas de obra pública suelen llegar después de que el daño ya está hecho.


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