Cuatro facturas revelan que el ayuntamiento de Tenancingo, Tlaxcala, facturó 31 mil 354 pesos en prendas de mujer en Liverpool durante cinco días. El presidente Emmanuel Contreras Corona habría autorizado el gasto. Señalamientos apuntan a una asistente técnico; la relación sentimental no está comprobada.
TENANCINGO, TLAXCALA. — Un nuevo episodio de presunto desvío de recursos sacude al ayuntamiento de Tenancingo, Tlaxcala. Cuatro facturas expedidas directamente al municipio revelan que, en apenas cinco días, se pagaron 31 mil 354 pesos con 83 centavos en prendas de mujer adquiridas en la tienda departamental Liverpool, un gasto que la ciudadanía cuestiona por su evidente falta de justificación pública y que apunta a un uso discrecional del erario.
De acuerdo con los documentos, 17 mil 077 pesos corresponden únicamente a ropa de mujer de la marca Ivonne. El listado incluye sacos, pantalones, una blusa y hasta un body. El presidente municipal, Emmanuel Contreras Corona, habría autorizado el pago con recurso públicos, lo que además de representar un posible desvío, deja entrever que se trató de un acto para quedar bien con una persona en específico.
Señalamientos ciudadanos apuntan a que estas prendas habrían sido destinadas a María del Pilar N., quien trabaja directamente en presidencia como asistente técnico y percibe 21 mil 254 pesos brutos mensuales. En grupos y redes sociales también se le ha relacionado sentimentalmente con el presidente municipal, e incluso hay interacciones públicas entre ambos en Facebook. Sin embargo, una relación sentimental entre ellos no está comprobada.
Otro dato llama la atención: aunque a María del Pilar se le ha referido como abogada, en la búsqueda realizada no fue posible localizar una cédula profesional en Derecho a su nombre que permita acreditarlo. Esta ausencia alimenta las dudas sobre el perfil de la persona que, según los señalamientos, habría sido la destinataria del gasto.
El romance puede quedarse en el terreno del rumor. El dinero público, no. Las facturas existen y fueron expedidas directamente al Municipio de Tenancingo, lo que convierte el caso en un asunto verificable que exige rendición de cuentas. El ayuntamiento no ha explicado hasta ahora qué necesidad pública justificó la compra de ropa de mujer en una tienda departamental.
Las preguntas son directas: ¿quién recibió esta ropa?, ¿quién autorizó gastar más de 31 mil pesos en Liverpool?, y ¿qué necesidad pública justificó que la cuenta terminara pagándola el pueblo de Tenancingo? Mientras las respuestas no lleguen, el caso se suma al expediente de opacidad y abuso de poder que ya pesa sobre la administración municipal.


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