La presidenta municipal de Zacatlán, Bety Sánchez, presentó su Segundo Informe de Gobierno en Sesión Solemne de Cabildo, mientras su síndico, Juan Carlos Lastiri Yamal, publica propaganda con recursos públicos bajo el hashtag #LastiriYamal, en un contraste que exhibe la guerra interna de Morena.

ZACATLÁN, PUEBLA. — Zacatlán vive este octubre un contraste que resume, mejor que cualquier discurso, la guerra interna que desangra a Morena en la Sierra Norte. En Sesión Solemne de Cabildo, la presidenta municipal Beatriz Sánchez Galindo, Bety Sánchez, presentó su Segundo Informe de Gobierno. Un ejercicio de rendición de cuentas, transparencia y responsabilidad institucional, respondido por el regidor Isaac Armas conforme a la Ley Orgánica Municipal. Horas después, el síndico Juan Carlos Lastiri Yamal, el mismo que aspira a arrebatarle la candidatura, publicaba en sus redes: "Centinelas de la Seguridad y #LastiriYamal continúan iluminando #Zacatlán". La diferencia entre un acto institucional y una campaña anticipada con recursos públicos nunca había sido tan evidente.

El informe de Bety Sánchez fue lo que debía ser: un recuento de resultados, un ejercicio de rendición de cuentas ante el Cabildo, un acto de responsabilidad institucional. La presidenta municipal no aprovechó la tribuna para atacar a su rival ni para posicionarse electoralmente. Cumplió con la ley, respondió a las preguntas de los regidores y entregó cuentas. En el contexto de la política poblana, donde casi todos los aspirantes hacen campaña antes de los tiempos, Bety Sánchez optó por el camino institucional. Si eso le alcanzará para ganar la reelección es otra cosa, pero al menos puede decir que no usó el informe para promocionarse.

Lastiri Yamal, en cambio, no tuvo el mismo recato. Su publicación —"Centinelas de la Seguridad y #LastiriYamal continúan iluminando #Zacatlán"— es un ejemplo de manual de campaña anticipada con recursos públicos. El programa de iluminación, que debería ser una acción de gobierno neutral, se convierte en una plataforma de promoción personal gracias al hashtag #LastiriYamal. El síndico, que también es hijo de Juan Carlos Lastiri Quirós, el exsubsecretario señalado en la Estafa Maestra, no solo carga con el apellido de un escándalo de corrupción: ahora también carga con el uso de recursos públicos para promoverse. La combinación es explosiva, y en Morena parecen no haberlo notado.

El contraste entre ambos actos es una radiografía de la guerra interna. Bety Sánchez, la presidenta que llegó al cargo como esposa del exalcalde José Luis Márquez Martínez, enfrenta la reelección con el lastre de ser percibida como la continuidad de una dinastía. Lastiri Yamal, el síndico que quiere desbancarla, utiliza su cargo para hacer campaña con recursos que no le pertenecen. Y en el centro de todo, la sombra de la Estafa Maestra, que convierte el apellido Lastiri en un pasivo que la oposición podría utilizar en cualquier momento. Zacatlán, el Pueblo Mágico de las Manzanas, se ha convertido en un ring donde los contendientes no pelean con propuestas, sino con expedientes y hashtags.

La presidenta municipal, mientras tanto, observa cómo su propio partido se desangra. Su esposo, José Luis Márquez Martínez, felicitó públicamente a Lastiri Yamal, el hombre que busca arrebatarle la candidatura a su esposa. "Aunque en casa están peleados, en la foto salen sonriendo", dicen en el pueblo. Y el movimiento ciudadano que circula con la firma Lastiri —"Zacatlán necesita avanzar, no podemos estancarnos dando vueltas en el mismo lugar"— sigue sumando adeptos entre quienes ya se cansaron de la dinastía Márquez-Sánchez. Bety Sánchez no solo pelea contra su síndico: pelea contra su esposo, contra su apellido y contra la percepción de que su reelección es sinónimo de estancamiento.

El futuro de Bety Sánchez en Zacatlán depende de su capacidad para contener la rebelión interna y convencer a los ciudadanos de que la reelección no es la continuidad de un proyecto familiar. Pero el camino está lleno de obstáculos: la felicitación de su esposo al rival, el movimiento ciudadano que le grita "no a repetir lo mismo", la sombra de la Estafa Maestra sobre el apellido Lastiri y la irrupción del PT como tercera vía. La presidenta municipal, que alguna vez fue la continuidad natural de un proyecto familiar, ahora es una actora política que debe pelear por su supervivencia. Y en esa pelea, no puede confiar ni en su propio esposo.

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