Morena registró a diez aspirantes a la presidencia municipal de Tehuacán, entre ellos la dirigente estatal Olga Lucía Romero y Alfredo Chávez, ambos denunciados ante el INE por actos anticipados, en un proceso que exhibe la falta de filtros y la fragmentación del partido oficial.

TEHUACÁN, PUEBLA. — Tehuacán se ha convertido en el espejo más incómodo de Morena en Puebla. Diez nombres compiten por una sola candidatura a la presidencia municipal, y entre ellos figuran dos de los tres denunciados ante el INE por actos anticipados de campaña: Olga Lucía Romero Garci-Crespo, dirigente estatal del partido, y Alfredo Chávez Oliver. La paradoja es brutal: el partido que prometió limpiar la política poblana permite que sus propios cuadros, señalados por violar los tiempos electorales, se registren como si nada hubiera pasado. Las bardas con la palabra "OLGA" y los espectaculares de Chávez Oliver siguen en las calles, pero la denuncia en el INE no ha impedido que ambos levanten la mano.

La lista de aspirantes es un catálogo de ambiciones dispares: Alejandro Barroso, Alfredo Chávez, Ediel Alatriste, Fabián Pulido, Jacobo Aguilar, Sara Sánchez, Jesús Romero, José Luis Gómez, Olga Lucía Romero y Pedro Tepole. Diez perfiles, diez proyectos, diez formas de entender el poder municipal. La fragmentación no es un accidente: es el resultado de la ausencia de un mecanismo claro de selección. Morena no tiene un filtro, tiene una pasarela donde todos desfilan y nadie se responsabiliza de la selección. Y en esa pasarela, los que llegan con más estructura —o con más denuncias— son los que más ruido hacen.

El caso de Olga Romero es el más revelador. La dirigente estatal, que hace apenas unos meses fue desplazada de la reunión con Ariadna Montiel y relegada a un papel decorativo, ahora aparece como aspirante a la presidencia municipal de Tehuacán. Su salto de la dirigencia estatal a la candidatura municipal confirma la hipótesis que este expediente venía registrando desde hace tiempo: su salida de la dirigencia sería el precio para buscar la alcaldía. Pero su inclusión en la lista no garantiza que su candidatura prospere, especialmente con una denuncia por actos anticipados pendiente de resolución. La pregunta es si el INE resolverá antes de que Morena defina su candidatura, o si el partido permitirá que una denunciada sea su abanderada.

Alfredo Chávez Oliver comparte el mismo destino. Denunciado junto a Romero y a la diputada Rosario Orozco por actos anticipados de campaña, su nombre aparece en la lista de aspirantes como si la denuncia fuera un detalle menor. Los espectaculares y las bardas con su imagen en la periferia y el centro de Tehuacán siguen siendo parte del paisaje, y la denuncia en el INE no ha logrado frenar su carrera. La impunidad anticipada es un mensaje peligroso: si las denuncias no tienen consecuencias, ¿para qué sirven las reglas?

Pedro Tepole, el exalcalde de Tehuacán, también figura en la lista. Su reaparición confirma su intención de recuperar la alcaldía, aunque su historial podría ser un lastre en un contexto de escrutinio como el que Armenta ha promovido. Tepole es un actor experimentado, pero su regreso plantea una pregunta incómoda: ¿Morena está reciclando a los mismos cuadros que ya gobernaron, o está construyendo una alternativa nueva? La respuesta, a juzgar por la lista, es la primera.

El proceso interno de Tehuacán también revela la ausencia de Rosario Orozco Caballero, la viuda del exgobernador Miguel Barbosa, que también fue denunciada ante el INE. Su nombre no aparece en la lista de aspirantes, lo que sugiere que su candidatura podría estar en pausa o que su estrategia es diferente. Orozco, que ha utilizado su imagen como diputada federal en eventos y recorridos, no ha formalizado su aspiración, pero su sombra sigue presente en la política de Tehuacán. La pregunta es si su ausencia es una decisión propia o una imposición de la estructura armentista, que podría estar reservándole otro cargo.

Tehuacán, en resumen, es el reflejo de una Morena que no termina de definirse. Un partido que permite que sus dirigentes denunciados se registren como candidatos, que no tiene un mecanismo claro de selección y que fragmenta el voto en lugar de unificarlo. Las bardas con el nombre de Olga, los espectaculares de Chávez y los diez nombres en la lista son la evidencia de que el proceso interno no está funcionando. Y mientras tanto, la oposición observa con atención: si Morena no logra unificar su candidatura en Tehuacán, la alcaldía podría convertirse en una gran derrota del partido oficial en 2027.

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