El Gobierno de Tehuacán de Alejandro Barroso Chávez presume más de 15 mil servicios gratuitos con el programa Dr. Móvil: La salud más cerca de ti en colonias populares. El patrón revela carencias del sistema de salud, sin costo público transparente ni métricas oficiales verificadas por instancias estatales o federales.
Tehuacán, Puebla | Región Global — En Tehuacán, la atención médica llega en camioneta y con lonas de programa social: el Gobierno municipal de Alejandro Barroso Chávez coloca el Dr. Móvil: La salud más cerca de ti como vitrina de bienestar en colonias donde el consultorio fijo no aparece. La cifra oficial, más de 15 mil servicios gratuitos, se anuncia como logro; el dato, sin embargo, delata primero la medida de una carencia: cuando un gobierno presume servicios móviles gratuitos en colonias, el sistema público de salud no está resolviendo en su estructura lo que un operativo itinerante intenta tapar.
El programa se presenta como fortalecimiento de la atención médica en las colonias y avance hacia un Tehuacán más saludable. Lo verificable es el discurso institucional: servicios médicos gratuitos acercados a las familias, con el sello del gobierno encabezado por Barroso Chávez. Lo que no se entrega es el costo público de la operación: cuánto eroga el municipio en unidades móviles, personal, medicamentos, combustible y logística para sostener el Dr. Móvil. Sin ese dato, la gratuidad es una etiqueta política, no una cuenta pública.
Lo que queda asentado es una ausencia doble: no hay métricas oficiales verificadas por un nivel superior, estatal o federal, que auditen los más de 15 mil servicios gratuitos, ni desglose del costo público del programa. El patrón es reconocible: el servicio móvil opera como parche de un sistema de salud pública con carencias profundas, mientras la rendición de cuentas brilla por su ausencia y la cifra sirve más a la propaganda que a la planeación sanitaria.
Quince mil servicios gratuitos no son una política de salud: son la confesión aritmética de que el sistema no llega. Un gobierno que presume atención médica en las colonias debería exhibir con el mismo entusiasmo el costo público del Dr. Móvil y la validación externa de sus cifras. Mientras eso no ocurra, el programa funciona como paliativo con logo: alivia la conciencia del gobernante y maquilla la carencia, pero deja intacta la pregunta de fondo: ¿En Tehuacán, la salud se acerca en camioneta porque el Estado no se acerca en consultorio?


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