Organizaciones civiles, activistas y empresarios iniciaron una jornada de dos meses para retirar llantas y residuos de la Canalización del Río Tijuana, ante la inactividad de los gobiernos estatal y municipal y la proximidad del fenómeno climático Súper Niño. El tramo intervenido es de tres kilómetros y busca evitar que los desechos lleguen a las costas de Tijuana y Estados Unidos.

TIJUANA, BC. — Ante la falta de acción de las autoridades estatales y municipales, un grupo de organizaciones civiles, activistas, empresarios y funcionarios de distintos niveles de gobierno comenzó una jornada de limpieza en la Canalización del Río Tijuana, con el objetivo de retirar llantas y residuos del cauce antes de la llegada de las lluvias asociadas al fenómeno climático conocido como "Súper Niño". La actividad, encabezada por Costa Salvaje, se extenderá durante dos meses y abarcará un tramo de tres kilómetros de la canalización, uno de los puntos más críticos de la ciudad fronteriza.

La preocupación de los organizadores no es menor. La acumulación de residuos en el cauce del río podría obstruir el flujo del agua durante la temporada de lluvias, generando inundaciones en zonas urbanas y arrastrando desechos hasta las costas de Tijuana y, eventualmente, hasta territorio estadounidense. La limpieza busca adelantarse a las precipitaciones y reducir los riesgos en una zona donde la infraestructura hidráulica ha sido insuficiente para contener el crecimiento urbano y la contaminación. Además de las labores de limpieza, las organizaciones señalaron que trabajarán junto con dependencias del Gobierno Federal y Estatal para vigilar que el tramo intervenido se mantenga limpio una vez concluida la jornada.

El hecho de que sean organizaciones civiles, activistas y empresarios quienes encabecen la limpieza, y no las autoridades responsables, evidencia una vez más la inactividad gubernamental en Baja California. La canalización del Río Tijuana ha sido durante años un punto de conflicto ambiental y sanitario, con denuncias recurrentes por la contaminación que cruza la frontera y afecta a comunidades de ambos lados. La limpieza ciudadana, aunque necesaria, no sustituye la responsabilidad del Estado en el mantenimiento de la infraestructura hidráulica y la gestión de residuos, una tarea que en Tijuana ha quedado en manos de la sociedad civil ante la omisión de las autoridades.

La jornada de limpieza se suma a las críticas que ha enfrentado el gobierno de Marina del Pilar Ávila Olmeda en los últimos meses, primero por el escándalo de los audios sobre su visa y su presunta colaboración con autoridades estadounidenses, y ahora por la falta de respuesta ante un problema ambiental que afecta a uno de los municipios más poblados del estado. La administración estatal no ha emitido una declaración sobre la limpieza ciudadana ni ha anunciado acciones propias para atender el riesgo de inundaciones y contaminación en la canalización, lo que refuerza la percepción de un gobierno ausente en los temas que más afectan a la población.

La vigilancia posterior a la limpieza será clave para evitar que el tramo intervenido vuelva a acumular residuos. Las organizaciones civiles han advertido que sin un compromiso real de las autoridades para mantener el cauce libre de desechos, la jornada de limpieza será solo un paliativo temporal. La temporada de lluvias está presente, y la Canalización del Río Tijuana, como tantos otros espacios de la frontera, espera que la sociedad civil y el gobierno encuentren un punto de colaboración que permita enfrentar los riesgos del "Súper Niño" sin que la ciudad vuelva a sufrir las consecuencias de la inacción institucional.

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