El secretario de Estado, Marco Rubio, justificó la pausa de 60 días en sanciones y aranceles a Rusia por el impacto energético global, negó injerencia de la Casa Blanca en las interrupciones de Starlink en Ucrania y condenó la agresión a una periodista en Cisjordania. Washington, octubre de 2026.

Estados Unidos | Región Global — La conferencia de prensa del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, celebrada en Washington, condensó en pocos minutos el entrecruzamiento de conflictos que define la agenda internacional: la guerra en Ucrania, la presión sobre el suministro energético mundial, la violencia en Cisjordania, las tensiones entre Etiopía y Eritrea y la disputa tecnológica en torno a los productos satelitales de SpaceX. El funcionario respondió a preguntas sobre todos esos frentes desde una lógica común: la administración busca margen de maniobra antes de adoptar medidas que puedan afectar la economía global.

Respecto a las exenciones de sanciones a Rusia, Rubio explicó que la medida incluye aranceles a varios países, como India, y que el presidente solicitó un plazo de 60 días para evaluar el impacto económico. "El Presidente quiere tomarse el plazo de 60 días para analizar qué significará para la economía global, e incluso para la economía estadounidense, la imposición de sanciones y aranceles", declaró. El senador Ted Cruz calificó la decisión como "un grave error que solo beneficia a Putin". Sobre el acuerdo del diésel, Rubio sostuvo que ese combustible "se iba a vender de una forma u otra" y recordó que ya se aplicó una exención similar de 60 días para el petróleo ruso.

En materia tecnológica, el secretario distinguió entre Starlink, producto comercial, y Starshield, contrato militar con las fuerzas armadas estadounidenses. Afirmó que Ucrania solicitó acceso a Starshield "para realizar ataques de largo alcance dentro de Rusia" y que no lo tiene en este momento. Negó que la Casa Blanca ordenara reducir la velocidad de Starlink: "Ocurrió de forma espontánea, pero entiendo que ya se ha restablecido". Este punto complementa lo documentado en el expediente sobre el uso de infraestructura satelital privada en el conflicto ucraniano y añade la disputa entre el Ejecutivo y el empresario Elon Musk, quien según la pregunta de la prensa remitió la decisión al presidente.

La violencia en Cisjordania ocupó otro bloque central. Rubio se refirió a la agresión sufrida por la periodista Heidi Levine: "Estamos muy perturbados por esas imágenes. Hemos pedido a los israelíes y seguimos pidiéndoles que tomen medidas enérgicas contra eso". Preguntado por el levantamiento de sanciones a los colonos, respondió que esa decisión "no significa que él [el presidente] sea un partidario de lo que está viendo ahora en televisión". Sobre las advertencias de la OTAN y el Reino Unido acerca de ataques híbridos rusos e iraníes, confirmó la coincidencia con la evaluación británica sobre un complot iraní contra una base aérea y advirtió que la guerra en Ucrania "puede metastatizar en otras partes de Europa". En cuanto a Etiopía y Eritrea, defendió el levantamiento de sanciones limitadas para fortalecer canales de mediación y llamó a una respuesta mesurada: "Lo último que necesita el mundo ahora mismo es otra guerra".

El conjunto de declaraciones dibuja una política exterior que administra simultáneamente sanciones, alianzas energéticas, transferencia de tecnología militar y mediación regional, con la economía global como variable de contención. La pausa de 60 días, la negativa de acceso a Starshield y la condena a la violencia en Cisjordania configuran posiciones a contrastar con los hechos posteriores y con las promesas de investigación y contención formuladas por el secretario Marco Rubio.

Fuente:   Secretary of State Marco Rubio Remarks to the Press - United States Department of State
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