HIPÓTESIS
No es Gaby vs. Chedraui. Es Armenta vs. Slim
HIPÓTESIS | Política en Puebla para iniciados
La disputa de 2027 en Puebla no es entre Gaby y Chedraui. Si Chedraui gana la reelección llegará a 2030 con la perspectiva de ser gobernador con Carlos Slim de socio. ¿Doce años de poder acumulado? No es descabellado, lo mismo quiere Armenta. Colocar a Gaby en la candidatura no es para construir una alcaldesa. Es para cerrarle el camino a Chedraui antes de que se lo cierren a Armenta.

Todo mundo habla de Gaby "La Bonita" Sánchez contra Pepe Chedraui. Es un error de perspectiva. La disputa real no es entre una ex secretaria del Deporte y un alcalde en funciones. Es entre el gobernador Alejandro Armenta Mier y el hombre más rico de México, Carlos Slim Helú. Y lo que está en juego no sólo es la alcaldía de Puebla en 2027. Es quién controla la sucesión al gobierno del estado en 2030.

El argumento se sostiene solo con los hechos documentados.

José Chedraui Budib lleva dos años construyendo una plataforma que no le debe nada al armentismo: marca propia, autonomía documentada, números ciudadanos que ningún otro aspirante tiene en la capital. Si gana la reelección en 2027, acumula seis años en la alcaldía más importante del estado — con Carlos Slim Helú como socio estratégico en el territorio más valioso de Puebla, con 4 mil millones de pesos de inversión anunciados en el Centro Histórico y con el vínculo familiar que une a ambas familias. Desde ahí, Chedraui tiene la plataforma natural para disputar la gubernatura en 2030 con recursos, autonomía y respaldo que el armentismo no controla.

Ese es el escenario que Armenta no puede permitirse.

No porque Chedraui sea un adversario ideológico — en la política poblana la ideología es el envoltorio, no el contenido, como este espacio ha documentado desde su primera entrega. Sino porque un Chedraui gobernando la capital durante seis años con Slim como respaldo es un actor que puede disputar la sucesión estatal desde una posición que el aparato armentista no puede cooptar ni bloquear con una reforma del Congreso local.

La lógica de colocar a Gaby Sánchez en la candidatura a la alcaldía no es construir una gran alcaldesa. Es retirar a Chedraui del tablero en 2027. Si Gaby gana la candidatura y gana la elección, Chedraui queda fuera de la alcaldía sin plataforma para 2030. Sin los seis años acumulados, sin el músculo municipal, sin la legitimidad del incumbente — Chedraui no tiene desde dónde disputarle la sucesión a Armenta. El gran elector no necesita una alcaldesa extraordinaria. Necesita que Chedraui no sea alcalde.

El precedente que ilumina este mecanismo está en la historia reciente de Puebla. Rafael Moreno Valle Rosas — gobernador entre 2011 y 2017 — colocó a su esposa, Martha Erika Alonso, como candidata del PAN a la gubernatura del estado en 2018. Él se fue al Senado en el mismo proceso. Ella ganó. Moreno Valle construyó así la continuidad de su proyecto político más allá de su propio mandato — no en la alcaldía sino directamente en el gobierno del estado. Murieron ambos en el accidente aéreo del 24 de diciembre de 2018, antes de que ella tomara posesión. Pero el mecanismo quedó documentado: el gobernador que controla la candidatura sucesora puede controla el poder más allá de su mandato.

Armenta observó ese modelo. Si retira a Chedraui del tablero en 2027, controla la sucesión en 2030 sin su principal obstáculo. No necesita decidir hoy quién será el gobernador o gobernadora en 2030. Necesita que Chedraui no esté en posición de disputarle el poder.

Del otro lado, el proyecto Chedraui-Slim tampoco tiene que ver con el "pueblo" — esa palabra que el morenato usa como jabón para lavarse la cara. Tiene que ver con el control político y económico de Puebla por una red empresarial con apellidos identificables y con el hombre más rico de México como socio. Cuando Slim anunció 4 mil millones de pesos en el Paseo de San Francisco y solo permitió que lo acompañara su pariente político, el alcalde —dejando al gobernador fuera del presidium—, no fue un desaire protocolar. Fue la declaración de una alianza y la demarcación de un territorio.

Dos proyectos de poder. Dos redes con recursos distintos. Uno tiene el aparato gubernamental, el Congreso local, la estructura de Morena y la encuesta con nombre y metodología propios. El otro tiene la alcaldía, los números ciudadanos, seis años de plataforma potencial y la chequera del hombre más rico del país con relación estrecha con AMLO y la presidenta Claudia Sheinbaum.

El "pueblo" de Puebla aparecerá en los discursos de ambos bandos. En las bardas, en los boletines, en las mañaneras ("blananeras", por aquello de que son puro bla, bla, bla, como en repúblicas bananeras) y en los anuncios de inversión con renders de departamentos que costarán lo que un trabajador no gana en veinte años.

Pero el "pueblo" no es el objetivo ni el que eligirá. Es el argumento.

La disputa real es Armenta contra Slim. Y comenzó el día que Slim anunció su inversión en el Centro Histórico de Puebla sin invitar al gobernador.

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