El secretario de Estado, Marco Rubio, encabezó en Samarcanda el Consejo Empresarial Estados Unidos-Uzbekistán, con 54 acuerdos por 12 mil millones de dólares, y presentó a Asia Central como prioridad frente a la política centrada en crisis. Uzbekistán, octubre de 2026.

Uzbekistán | Región Global — Samarcanda, la ciudad que durante siglos conectó rutas comerciales entre Oriente y Occidente, reunió este 19 de octubre de 2026 a más de doscientos líderes empresariales estadounidenses y a las principales autoridades uzbekas en la segunda reunión del Consejo Empresarial y de Inversiones Estados Unidos-Uzbekistán. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el presidente Shavkat Mirziyoyev presentaron el encuentro como el inicio de una nueva etapa económica bilateral, con la firma de un paquete de acuerdos y la promesa de un mecanismo permanente de cooperación.

El presidente uzbeko anunció que, como resultado de meses de trabajo con 45 ministerios y agencias, se conformó un conjunto de 54 acuerdos e iniciativas por un valor aproximado de 12 mil millones de dólares. Mirziyoyev fijó tres prioridades: "crear condiciones claras y previsibles para los inversores estadounidenses", desarrollar "nuevas industrias y centros de crecimiento industrial y tecnológico" y transformar el consejo en "un mecanismo estratégico para una asociación económica de largo plazo", con una propuesta de programa de cooperación hasta 2035. Rubio respondió con una crítica a la política exterior estadounidense: "Durante demasiado tiempo hemos sido cautivos de la crisis y del problema", dijo, y sostuvo que esa atención "no puede ser a expensas de abrazar las oportunidades".

La cita se apoya en una arquitectura institucional que el expediente permite dimensionar: en abril de 2026, Mirziyoyev fue recibido en Washington y, según Saida Mirziyoyeva, jefa de la administración presidencial y copresidenta del consejo, en junio llegaron a Taskent casi 200 empresas estadounidenses, y cuatro meses después un centenar más acompañó a Rubio. Este hecho complementa lo documentado el 19 de octubre sobre las sanciones contra entidades vinculadas a Linwei Ding: la administración de Donald Trump combina el instrumento sancionador con una ofensiva comercial en Asia Central. El enviado especial Sergio Gor lo formuló como doctrina: "America First diplomacy means putting commerce at the heart of our foreign policy".

Los sectores contemplados revelan el interés estratégico: minerales críticos, con cooperación de la Colorado School of Mines; energía, con reactores modulares pequeños y modernización de la red eléctrica; tecnología, con el Samarcanda Quantum Center y el parque tecnológico de Taskent; y aviación, con la venta de 22 Boeing 787 Dreamliners a Uzbekistan Airways. Rubio situó la superinteligencia como eje, al recordar la orden ejecutiva que renombró la inteligencia artificial. La relación también fluye en sentido inverso: AKFA Group invertirá 80 millones de dólares en Bowling Green, Kentucky, para la industria del aluminio. Mirziyoyeva pidió además retirar la enmienda Jackson-Vanik, "una reliquia de la Guerra Fría", y prometió: "cada empresa aquí tendrá un nombre al que llamar".

El encuentro en Samarcanda consolida una apuesta por desplazar parte del peso estratégico estadounidense hacia Asia Central mediante comercio, minerales críticos y tecnología, con Uzbekistán como centro regional. La promesa de un programa hasta 2035, la eventual salida de la enmienda Jackson-Vanik y la materialización de los 12 mil millones de dólares quedan como compromisos verificables, mientras Washington sostiene en paralelo frentes sancionadores en Rusia, Irán y China.

Fuente:   Secretary of State Marco Rubio at the U.S.-Uzbekistan Business and Investment Council - United States Department of State
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