La presidenta Claudia Sheinbaum negó que Donald Trump haya condicionado el acuerdo comercial a la entrega de políticos ligados al narco: “¿Cuáles narcopolíticos?”. Reconoció que el mandatario estadounidense le ha dicho que hay zonas de México controladas por cárteles.
REGIÓN GLOBAL — La presidenta Claudia Sheinbaum negó que su homólogo estadounidense, Donald Trump, haya condicionado la negociación de un acuerdo comercial con México a la entrega de políticos presuntamente vinculados con el narcotráfico o a acciones contra la corrupción. Según la Mandataria federal, aunque en sus conversaciones telefónicas abordan asuntos de seguridad y comercio, Trump no le ha exigido actuar contra funcionarios o dirigentes políticos como requisito para alcanzar un entendimiento comercial. “Nada de eso, nada de eso. Y, además, ¿cuáles narcopolíticos? No, no, nada de eso”, respondió en conferencia matutina.
Sheinbaum afirmó que el Presidente estadounidense tampoco ha utilizado el término narcopolíticos durante sus conversaciones y rechazó que exista alguna condición relacionada con investigaciones por corrupción. La Presidenta reconoció, sin embargo, que Trump le ha expresado que existen zonas del territorio mexicano controladas por organizaciones criminales, afirmación que aseguró haber rechazado directamente. “Sí me ha llegado a decir eso de que México está gobernado por los cárteles, o no lo dice así, dice hay zonas de México que están. Y le digo yo, pues no es cierto, Presidente. Es más, pues mire los resultados que tenemos”, relató.
La titular del Ejecutivo federal sostuvo que ha respondido a esos señalamientos con los resultados de su estrategia de seguridad, entre ellos, la disminución del tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos y de los homicidios en México. En Palacio Nacional, atribuyó parte de las declaraciones de funcionarios estadounidenses sobre México al contexto electoral de ese país y pidió que no utilicen a su vecino como tema de campaña. “Recuerden que ellos están en campaña y muchas veces quieren usar a México como parte de su campaña”, expresó.
La Presidenta explicó que Trump suele plantear la necesidad de reducir el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y el déficit comercial que mantiene su país con México. Señaló que, al concluir sus conversaciones, ambos acuerdan mantener el trabajo de sus equipos para avanzar en las negociaciones comerciales. Sheinbaum confirmó que su última llamada con Trump ocurrió el 16 de septiembre y aclaró que no existe una periodicidad fija para esas conversaciones, pues en ocasiones hablan cada 15 días y en otras transcurren hasta tres meses.
Las declaraciones de la Presidenta ocurren en un contexto de creciente tensión bilateral. El 13 de octubre, la OFAC sancionó a cuatro personas y once entidades del Cártel del Noreste, incluido el hipódromo Club La Molienda y empresas de construcción y gas en Nuevo Laredo. El Departamento de Estado advirtió que “no hay refugio seguro para quienes financian o se benefician de la violencia y la destrucción de CDN”. Días antes, la zar antidrogas Sara Carter advirtió que Estados Unidos irá tras los funcionarios mexicanos que colaboren con los cárteles: “Si ayudan o colaboran con los cárteles, no nos importa si eres el Gobernador, iremos tras ustedes y nos aseguraremos de que paguen las consecuencias”.
El expediente NARCUS documenta que el gobierno de Sheinbaum ha oscilado entre la defensa de la soberanía y la necesidad de responder a las acusaciones de Washington. El 30 de septiembre, tras las sanciones contra Carlos Torres, exesposo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, la Presidenta dijo que la UIF encontró irregularidades financieras en cuentas de varios sancionados, pero no necesariamente nexos con organizaciones delictivas: “Eso no significa que tengan algún vínculo con un grupo delictivo”. El 13 de octubre, tras las sanciones contra el CDN, exigió pruebas: “Denos las pruebas de por qué dicen que están vinculados con organizaciones delictivas”.
La detención del exfiscal de Chihuahua, César “N”, por presunta traición a la patria al permitir la intervención de extranjeros en el operativo irregular de El Pinal, y la detención de un extranjero en un campamento clandestino en La Guásima, Rosario, Sinaloa, añaden un elemento de tensión al debate sobre la soberanía y la intervención de actores externos. La Presidenta insiste en que no hay “narcopolíticos” ni condiciones comerciales ligadas al combate a la corrupción. Los hechos que se acumulan en el expediente sugieren que la negociación bilateral no se limita al comercio y la seguridad: incluye la presión sobre las redes políticas y financieras que Washington considera cómplices de los cárteles.
— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —
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