HIPÓTESIS
#YaNoEsLaBonita
HIPÓTESIS | Política en Puebla para iniciados
Carlos Slim anunció en Puebla la inversión privada más grande que registrará la capital en los próximos años. Solo permitió que lo acompañara su pariente político, el alcalde Chedraui. Armenta no fue invitado —fuentes cercanas dicen que fue desinvitado por el propio Slim. El gran elector acaba de encontrar a alguien que no necesita su permiso. Y ese alguien no pelea en el ring. Pelea con la chequera en la mano.

El empresario Carlos Slim Helú tiene una regla no escrita pero universalmente conocida: donde se para o se sienta, decide quién lo hace junto a él. Vino a Puebla, anunció la obra privada más grande que registrará la capital poblana en los próximos cuatro años y para el anuncio solo permitió que lo acompañara su pariente político, el alcalde José Chedraui Budib — cuyo hijo contrajo matrimonio el año pasado con la nieta de Slim. Nada más. Alejandro Armenta Mier, el todopoderoso gobernador poblano, no fue invitado. Más todavía: fuentes con acceso directo a Pepe Chedraui aseguran que fue desinvitado por el propio Slim.

Más allá del evento oficial, fue un acto de poder.

El mensaje acusó recibo en Armenta y preocupó a su cúpula política y empresarial: hay un nuevo jugador en Puebla y su primer acto oficial marcó distancia con el gobierno estatal en turno. Su nombre: Carlos Slim Helú, el decimoquinto hombre más rico del mundo y el número uno de México.

Siempre hay un poder —o más de uno— encima de otro. ¿Por qué no estuvo Armenta? ¿Porque Slim no quiere una foto con alguien a quien Estados Unidos le ha retirado la visa? ¿Porque Chedraui y Armenta, en realidad, se detestan? ¿Porque Slim, con las manos en la cintura, puede arrebatarle la candidatura a #LaBonitaSánchez — o a quien quiera que sea la aspirante del gran elector? ¿Porque el gran elector ya no será el elector en Puebla?

Todo mundo sabe que Slim ha sido el empresario consentido del PRI, del PAN y de la Cuarta Transformación. En política habla directo con AMLO y ahora con Claudia. Y si Chedraui le pide hablar con el dueño y la gerente de Morena, pues lo hace. No le puede negar al alcalde de Puebla una nimiedad —para Slim— como lo es la alcaldía de Puebla. Es más: la necesita. Necesita al alcalde Chedraui ahí para desenmarañar el largo expediente que su proyecto debe regularizar ante el INAH y las autoridades correspondientes para el desarrollo inmobiliario y de negocios que pretende en el Centro Histórico.

Armenta, con razón, se ha descompuesto. #LaBonita también. Y el equipo de mercadotecnia de Sánchez Galicia (Sánchez Malicia, así le dicen) y compañía ya trabaja en una lluvia de ideas con una sola pregunta: ¿cómo convertir a \#LaBonita en la versión poblana de Rocky Balboa? Al costo que sea lo intentarán —para que los números de la encuesta que ya comenzó arrojen una diferencia tan grande a su favor que Armenta pueda colgarse en el pecho una placa que diga: "Le gané a Slim."

El problema es que Slim no pelea en el ring. Pelea con la chequera en la mano. Y en los campeonatos por el poder, las reglas las escribe él.

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