Puebla
El centralismo y los criterios detrás del gasto
🚧 Mientras en Puebla se habla con un discurso de innovación y transformación, el presupuesto estatal sigue concentrado en la metrópoli, con criterios del siglo pasado. Las consecuencias: lluvias que colapsan calles, baches eternos y, más allá, sierras y Mixteca olvidadas, que también colapsan en medio de un círculo de pobreza. 💰

Puebla de Zaragoza, Pue. — En Puebla llueve y la ciudad colapsa. Vialidades anegadas, árboles caídos, autos atrapados, calles y avenidas convertidas en ríos, percances automovilísticos… se vuelven imágenes recurrentes cada temporada. Todo esto, en una metrópoli que, en solo un trimestre, ha gastado más de $14,754 millones de pesosmás de la mitad de todo el presupuesto estatal entre enero y marzo— y donde, sin embargo, los baches y males urbanos se multiplican como testigos de un dinero público que no se refleja en las calles.

En el primer trimestre de 2025, el 55.31% del presupuesto de inversión pública se concentró en el Área Metropolitana de Puebla, dejando apenas un 44.69% para las demás microregiones, incluidas las sierras y la Mixteca, donde la pobreza no solo persiste, sino que ha recrudecido.

Regiones como Chiautla, en la Mixteca, recibió apenas $197,973,588.80, equivalente al 0.74% del total. Huehuetla, con alta marginación, recibió 1.27% del presupuesto estatal, y Tepexi de Rodríguez un 1.35%. Entre las tres, suman apenas 3.36% del total.

Este patrón se repite: el presupuesto para toda la Mixteca, la Sierra Negra y las sierras del norte y noreste de Puebla.

Pero a diferencia de la región metropolitana de Puebla, en lugares como Chiautla, Huehuetla o Tepexi de Rodríguez, la inversión pública puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Ahí, un hospital con médicos, infraestructura y medicinas no es un lujo: es un salvavidas.

En el resto de las micro regiones así se ha gastado entre enero y marzo de 2025:

  • Tehuacán: 4.03% ($1,074 millones)
  • Teziutlán: 3.62% ($965 millones)
  • San Martín Texmelucan: 3.40% ($907 millones)
  • Xicotepec: 2.90% ($774 millones)
  • Atlixco: 2.48% ($662 millones)
  • Libres: 2.47% ($659 millones)
  • Tepeaca: 2.27% ($606 millones)
  • Zacapoaxtla: 2.20% ($587 millones)
  • Huauchinango: 2.17% ($578 millones)
  • Sierra Negra: 2.08% ($553 millones)
  • Izúcar de Matamoros: 2.04% ($543 millones)
  • Zacatlán: 1.94% ($516 millones)
  • Chignahuapan: 1.80% ($481 millones)
  • Tecamachalco: 1.71% ($456 millones)
  • Ciudad Serdán: 1.65% ($439 millones)
  • Quimixtlán: 1.59% ($425 millones)
  • Acatlán: 1.57% ($417 millones)
  • Acatzingo: 1.39% ($371 millones)
  • Tepexi de Rodríguez: 1.35% ($359 millones)
  • Huehuetla: 1.27% ($339 millones)
  • Chiautla: 0.74% ($197 millones)

El 80% del territorio poblano compite por menos de la mitad del presupuesto, mientras la metrópoli, con una enorme disponibilidad de recursos, sigue operando sin proyectos más que necesarios, urgentes, como un drenaje profundo, sin el cual Puebla jamás tendrá electromovilidad ni vialidades en condiciones dignas.

El discurso de transformación se escucha “bonito”, pero se estrella con calles con cientos de miles de baches en toda el área metropolitana de Puebla, paradójicamente con casi 15 mil millones de pesos invertidos en un trimestre.

El costo de oportunidad de este modelo centralista es enorme, tanto para la ciudad como para las regiones.

La forma y el fondo de cómo se gasta, genera un círculo vicioso:

Concentración de recursos → mal ejercicio del gasto (opaco) → deterioro urbano → migración interna → más presión sobre la metrópoli → justificación de más concentración presupuestal.

Mientras tanto, las regiones rezagadas enfrentan:

  • Éxodo rural.
  • Colapso de la base productiva agrícola y artesanal.
  • Pérdida de identidad cultural comunitaria.
  • Marginación intergeneracional.

El gobernador Alejandro Armenta tiene en sus manos una oportunidad histórica: pasar de la narrativa transformadora a la acción transformadora. Replantear el presupuesto no significa quitarle a la metrópoli, sino gastar con responsabilidad, visión de largo plazo y con un sentido de justicia territorial.

Fuente de los datos: Mexconomy